Empresas que funcionan

Uno de los aspectos que más diferencian a las empresas que funcionan de las que no, es la relación de la propiedad con la confianza.

Si el empresario tiene unos valores trabajados, los llevará al ADN de la compañía. A lo largo de mi carrera, he podido constatar que la mayoría de empresas que han triunfado han tenido la capacidad de proyectar su ADN y su pasión por toda la empresa.

Son organizaciones que acostumbran a tener estructuras bastante planas. Los directivos y el mismo propietario son muy cercanos, se les acostumbra a tutear, y la burocracia es casi inexistente. Todo ello porque existe la confianza.

Las organizaciones planas nos ayudan a no tener una estructura pesada, favorecen la comunicación, eliminan la parte engorrosa de las jerarquías, son más baratas, más accesibles, y sobre todo mucho más rápidas. Y ya sabes que el pez rápido se come al lento.

Directivos y propietarios cercanos son un síntoma inequívoco de seguridad, de tranquilidad, de cercanía, de expertise. Todos estos son valores que nos ayudan a generar buen clima en nuestras empresas. La información tiende a fluir a raudales.

No necesitamos la burocracia, porque ésta se inventó para controlar procesos y personas en las que no se confiaba. De mi etapa en MANGO, recuerdo que a menudo repasaba proyectos con su propietario, quien me decía: “de este elemento compra 200.000 unidades” y se iba.

Un rápido cálculo mental me evidenciaba que estábamos hablando de una compra de 4 millones de Euros.

La primera vez, un escalofrío recorrió mi columna al pensar: “realmente, espero que su cálculo no falle… y que se acuerde que fue él quien pidió comprarlas”. Con el paso del tiempo, ya sabía que nunca había problemas, porque había una relación de confianza.

Primero, de él consigo mismo. Se acordaba perfectamente de todas las conversaciones, de todo lo que había indicado comprar, del qué, de cuánto y del por qué. Y después, de él conmigo. Si se habían comprado 200.000 había una razón de peso.

El extremo opuesto son empresas en las que he visto que se necesitan 3 o hasta 4 firmas para poder hacer un pedido, porque nadie confía en nadie.

No te estoy diciendo que para que tu empresa funcione, tienes que dar rienda suelta a todo tu personal.

Debes encontrar tu propia receta y tu propia dimensión. La que a ti te funciona. Pero debe estar basada en la confianza.

¿Y cómo se consigue la confianza en las organizaciones? Contratando a las personas adecuadas. Si te rodeas de talento, no tendrás que invertir tu tiempo en controlar a tus equipos, sino que podrás dedicarte a gestionar el sistema.

Si tu tendencia natural es a desconfiar de todo, será muy difícil que tu empresa funcione como un reloj y que en ella el clima laboral sea bueno. Por lógica, puedes desconfiar de alguien con quien te hayas equivocado al contratarle.

Tienes que solucionarlo lo antes posible. Pero si tu tendencia es a desconfiar de todo y de todos, seguramente tengas un problema con la confianza en las relaciones y lo transportas al terreno profesional.

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